Los comienzos de la comunidad se sitúan hacia 1580 con tres religiosas venidas del convento de Los Pedroches a las que se les unirían otras mujeres con licencia de Andrés Tercero, notario apostólico. La iglesia primitiva que se dio por terminada en 1630 tuvo en las sucesivas centurias diferentes obras de ampliación y mantenimiento, hasta que en la segunda mitad del siglo XX (hacia 1973) se acomete una gran reforma que da el nuevo aspecto exterior a las dependencias del convento y manteniendo la Iglesia original.
La iglesia se aleja de los convencionalismos de las iglesias conventuales de la época, siguiendo algunos modelos sevillanos, con una iglesia de tres naves, y dos coros, alto y bajo.
Alberga una de las joyas andaluzas que formarán escuela, el retablo mayor de Blas Escobar, con esculturas del sevillano Pedro Roldán, destacando la imagen principal de La Inmaculada Concepción y el grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen, muestra del naturalismo imperante en la época del barroco sevillano.

Almazaras

Bodegas
